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HUGO
MEISL
Por:
Alejandro Mayorga G.
Nombres
como Vittorio Pozzo, Vicente Feola, Sepp Herberger, Alf Ramsey o César
Luis Menotti ya están en la inmortalidad de los mundiales de futbol
por salir campeones con sus respectivas selecciones.
Otros
como Helenio Herrera, Stefan Kovacs, Karl Rappan o Gustav Sebes son
recordados por sus innovaciones que poco a poco fueron desarrollando
al futbol hasta los sistemas que hoy predominan en las canchas.
A pesar
de que Austria no ha sido campeón del mundo ha contribuido con dos nombres
en la evolución del balompié y que dejaron huella en mundiales.
Uno es
Ernst Happel, jugador en Suiza 54 y entrenador de Holanda en el subcampeonato
de Argentina 78'; el otro, Hugo Meisl, entrenador del "Wunderteam" austriaco
de la década de los treinta.
Arbitro
internacional, secretario general de la Federación Austríaca, miembro
de la FIFA y seleccionador nacional durante la época más bella del futbol
austríaco, la del "equipo maravilla", componen el sobresaliente curriculum
alcanzado por el vienés, que dejó su trabajo de empleado de banco para
dedicar su vida al deporte del balón.

Escena del partido Austria-Italia en
el Mundial de 1934
Meisl,
en efecto, lo consiguió casi todo en el futbol, destacando especialmente
por su capacidad organizativa.
Cuando
el balompié olímpico vivía una seria crisis como consecuencia del cada
vez más acentuado profesionalismo de los jugadores, Meisl quiso poner
en marcha una gran competición mundial en colaboración con el francés
Delauney.
De hecho,
Meisl quería ensanchar las fronteras de una competición de la que el
había sido principal impulsor en 1924, la Copa de Europa Central o Mitropa.
Pero más
que un directivo a Meisl se le asocia con el famoso Wunderteam, nombre
con el que fue bautizada la selección de Austria entre 1931 y 1935.
El "equipo
maravilla", más que un conjunto era un sistema de juego que se basaba
en un ataque de bloque mediante un constante "pressing" ofensivo.
Podríamos
mencionara Meisl como precursor de esta forma de defender desde el ataque
y que luego Alf Ramsey utilizaría a fondo en su equipo campeón de 1966,
32 años después.
A raíz
de esta nueva visión futbolística, el técnico austriaco dijo esa frase
célebre: "La mejor defensa es un buen ataque".
Claro que
para que esto se cumpliera a la perfección en el terreno de juego, se
necesitaban grandes jugadores, y Meisl los tuvo.
Aquel
cuadro austriaco que llegó como gran favorito, detrás de Italia, para
conquistar el mundial de 1934 contaba con los defensas Karl Sesta y
Franz Wagner como puntales en la zaga, Josef Bican y Karl Zischek como
orquestadores en la media cancha y Matthias Sindelar "Mozart", Johann
Horvath y Rudolf Viertl en la zona de ataque.
Meisl
tuvo la suerte de que en su equipo alineara "el hombre de papel" Sindelar
al que muchos consideran como el mejor número 9 de Europa en toda la
historia.
Sindelar
daba a la orquesta del Danubio una exquisitez en la circulación del
balón que muy pocos otorgaban en esa época.
Para mala
fortuna de Meisl, Italia y la lluvia se cruzaron en el camino de Austria
en las semifinales del mundial y los exponentes del futbol de Europa
Central perdieron 1-0, con un Sindelar frenado por el lodo del Estadio
San Siro de Milán y por la marca del temible Luis Monti, que no le cometió
un sólo foul en todo el encuentro.
Sin embargo,
Austria tuvo la oportunidad de empatar el encuentro a sólo dos minutos
del final pero el disparo de Zischek, tras una larga carrera de 40 metros,
salió desviado del poste de Giampero Combi, guardavallas italiano.
Pozzo
había vencido a Meisl, su acérrimo rival y desde ese día el "Wunderteam"
no volvió a ser el mismo.
Todavía
Austria jugó el partido por el tercer puesto contra Alemania, pero sin
esa chispa que los caracterizaba y sin Sindelar perdieron 3-2.
Este partido
de consolación fue el último en la historia de Meisl y su orquesta del
Danubio.
Aunque
los austríacos jugaron las eliminatorias para el mundial de 1938 desaparecieron
como país por la anexión con Alemania que encabezó Hitler en los albores
de la Segunda Guerra Mundial.
De todas
maneras el nombre de Hugo Meisl, quien falleciera en 1937, quedó grabado
en la historia, por ser uno de los mejores entrenadores de su época
y por dirigir a uno de los mejores conjuntos en este siglo: el "Wunderteam".
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